''¿Cómo sabes si la Tierra no es más que el infierno de otro planeta?'' Aldous Huxley

miércoles, 13 de marzo de 2013


          Cuando volvía a casa conduciendo su ruinoso todoterreno. Un Jeep Cherokee oscuro del noventa y nueve que conoció mejores tiempos, ahora perdía un tornillo con cada bache pero tenía personalidad, curiosamente asociada al dueño; sin estilo aparente con ese apático aire de dejadez y despreocupación, sin embargo, era todo un símbolo fálico sobre ruedas. Decidió desviar su camino y salir de la Ronda de Dalt. Luego giró dirección Avenida Tibidabo hasta llegar al Mirablau, un bar de copeo incrustado en la montaña del Tibidabo, famoso por tener unas magníficas vistas del skyline barcelonés y por tener unos precios de vértigo cuan alto estaba el local situado en la ciudad.
          Era poco menos de mediodía, el sol empezaba a caer con más intensidad y los vómitos de la noche anterior a unos pasos del club aún no habían tenido tiempo a secarse cuando algunas palomas con buen estómago rebañaban tropezones en su jugo y se los tragaban con fruición. Bastian, que ya era habitué en el Mirablau. Entró por la puerta y saludó a los camareros Santos y Jefrey, dos greñudos centroamericanos. Enfundados con el uniforme negro requerido y con ademán de rudos matones, se reían de la 'nueva' mientras los clientes esperaban malhumorados sus pedidos.

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